Políticos lloran a su funcionario, mientras ignoran la muerte de una niña

Este artículo será diferente a los que posiblemente te sueles encontrar en los medios de comunicación del país.

Si este suceso no le indignó al Gobierno y todos los políticos solo imaginese que asi pasa con cada Salvadoreño que es asesinado alos políticos no les importa el pueblo Salvadoreño solo piden el voto pero no luchan por el bien estar de cada Salvadoreño

Aquí expondremos dos realidades que justo acaban de pasar, en una, vemos a una joven tirada en el suelo, asesinada por pandilleros, ensangrentada y prácticamente humillada, en un contexto de zozobra, y quienes la llorarán son sus humildes familiares.

En la otra realidad, vemos cómo los medios de comunicación y hasta el gobierno se conmocionan por la reciente muerte de un funcionario, todos y cada uno de los medios de comunicación solidarizándose porque “El país ha perdido gran hermano y compañero".

Ayer, una joven estudiante de no más de 17 años –Una niña, prácticamente Fue asesinada brutalmente por pandilleros en el Instituto Nacional de Sesori en San Miguel, padres de familia de dicha escuela temen porque las pandillas les han dicho que ” Esto a penas inicia”.

La población pide que manden más policías a la zona debido a que los pandilleros “si se llegan a enojar” les van a matar a sus hijos, algunos han optado por no mandar a la escuela a los niños y ningún medio de comunicación se ha “conmocionado” por este hecho.

La joven estudiante que acaban de matar, no sólo es otro asesinato más, es un atentado contra todos los y las jóvenes del país, es un clara amenaza contra todas las hijas, contra todos los hijos. Por lo tanto, como medio de comunicación y en nombre del pueblo salvadoreño exigimos al gobierno que se pronuncie ante éste atentado terrorista, y que presente soluciones para mejorar la seguridad nacional a la brevedad posible.

Ésta es la realidad que vive el país; de hecho, muy bien la podríamos comparar con una moneda, donde en un cara, se vislumbra la realidad reluciente de los políticos, una realidad color de rosa, una utopía de fantasía y proezas, los mejores carros, las mejores casas, los mejores hospitales, sus hijos tiene los mejores puestos, estudian en las mejores instituciones. -¡Que bien! no hay ningún problema con que sus hijos vivan felices!- Pero lo hacen a costillas del pueblo, y aun así se atreven a robar. Se olvidan del pueblo, el pueblo es la otra cara, la cara mohosa, la cara triste y sucia de la moneda, los hijos del pueblo -Nuestros hijos- Mueren a manos terroristas, terminan tendidos en el suelo, por el simple hecho de que a un pandillero se le ocurrió reclamar una colonia como “Su territorio”.

Ésto si debería conmocionarnos, ésto es lo que debería ponernos en qué pensar, porque los que están en el poder son unos cuantos, solo unos pocos comparados a los 6,3 millones de salvadoreños capaces de pagar impuestos que se suponen son para mejorar la realidad del país.

No es malo que se haya conmovido, de hecho se entiende. Pero se les olvida que el pueblo pierde a diario a sus amigos y hermanos, padres, madres, hijos, hijas, tíos, tías, etc. Y la mayoría no muere por causas naturales, sino que mueren masacrados, decapitados, descuartizados, y de muchas otras formas de muertes violentas o humillantes. Se les olvida que el pueblo necesita una “mano” que lo ayude. Pero la seguridad nacional está por los suelos, los agentes de la PNC están cayendo uno a uno a manos de terroristas, y ciertos políticos ni siquiera se preocupan en darles un buen equipo de trabajo.

Así a los políticos no les importa la vida de cada Salvadoreño honrado que cada día corre el peligro de ser asesinado.

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